10/24/2008

carnucismo ingenuo


los cuentacuentos de todo el mundo suelen contar esta historia:
Un banquero de inversión americano estaba en el muelle de un pueblito costeño mexicano cuando llegó un botecito con un solo pescador. Dentro del bote había varios atunes amarillos de buen tamaño. El americano elogió al mexicano por la calidad del pescado y le preguntó cuánto tiempo le había tomado pescarlos.
El mexicano respondió que sólo un poco tiempo. El americano luego le preguntó por qué no permanecía más tiempo y sacaba más pescado? El mexicano dijo que él tenía lo suficiente para satisfacer las necesidades inmediatas de su familia.
El americano luego preguntó, "pero qué hace usted con el resto de su tiempo?" El pescador mexicano dijo, "duermo hasta tarde, pesco un poco, juego con mis hijos, hago siesta con mi señora, María, voytodas las noches al pueblo donde tomo algo y toco guitarra con mis amigos. Tengo una vida ocupada y amena."
El americano replicó, "Soy un financiero de Harvard y podría ayudarte. Deberías gastar más tiempo en la pesca y con los ingresos comprar un bote más grande, con los ingresos del bote más grande podrías comprar varios botes, eventualmente tendrías una flota de botes pesqueros. En vez de vender el pescado a un intermediario lo podrías hacer directamente a un procesador, e incluso abrir tu propia procesadora. Deberías controlar la producción, el procesamiento y la distribución. Deberías salir de este "mugroso" pueblo e irte a Ciudad de México, luego a Los Ángeles y seguidamente a Nueva York, donde manejarías tu empresa en expansión".
El pescador mexicano preguntó, "Pero, cuanto tiempo tarda todo eso?". A lo cual respondió el americano, "entre 15 y 20 años"."Y luego qué?" El americano se rió y dijo que esa era la mejor parte. "Cuando llegue la hora deberías anunciar un IPO (Oferta inicial de acciones) y vender las acciones de tu empresa al público. Te volverás rico, tendrás millones".
"Millones ........ y luego qué?" El americano respondió, "Luego te puedes retirar. Te mueves a un pueblito en la costa donde puedes dormir hasta tarde, pescar un poco, jugar con tus hijos, hacer siesta con tu mujer, ir todas las noches al pueblo donde podrás tomar licor y tocar guitarra con tus amigos libre de preocupaciones".
El mexicano respondió, ¿acaso eso no es lo que tengo ya

Los asistentes reciben el cuento con alborozo. Lo cual es una prueba más de la ingenuidad y la falta de rigor en el pensamiento en el que algunos sectores sociales estan inmersos.
Creer que, de esta historia, se puede sacar alguna enseñanza es un gravísimo error. Ya deberiamos saber que la sociedad capitalista no permite (por ser contrario a su esencia) que alguien haga eso. Asi el pescador del cuento conforme avanza su actividad necesitaria:
.-un permiso de pesca, este permiso que tendria un precio (aproximadamente el de un día de pesca)y una cuota administrativa que abonar, previa compra del correspondiente formulario. Todo el papeleo burocratico le haria perder otro día de pesca naufragando por las oficinas de varios ministerios.
.-El pago de este permiso le obligaria a vender algo de su pescado aumentando su jornada laboral, la venta y beneficios de esta operación habria que declararlas al estado en formularios adaptados al caso. El pescador realiza una actividad economica por cuenta propia y, por lo tanto, para poder vender un pescado (y alguno deberia vender ) necesitaria uchas cosas:. un iae (impuesto de actividades economicas), estar dado de alta en la seguridad social y pagar la correspondiente cuota,hacer declaracion iva, irpf y muchas otras cuestiones que (de no hacerse) podrian llevar al pescador a la carcel por inculprir la legislacion vigente.
El pescador (al que, a partir de ahora, llamaremos trabajador autonomo) venderia su pescado a un precio infimo puesto que los grandes barcos (al servicio de una recogida industrial) que tanto interesa a las grandes cadenas ,recogian gran cantidad esquilmando los bancos de pesca y haciendo bajar constantemente el precio del pescado en origen aunque en el supermecado cada vez era mas caro.
Bueno, en resumidas cuentas, en pocos años el trabajador autónomo tendria que pescar más de doce horas, cada vez más lejos de la costa y de los antigüos y "comodos" bancos de pesca, no para ser un gran empresario, no para hacerse rico sino para poder sobrevivir con su familia para pagar todos los impuestos que su actividad produce y cobrir las mímimas necesidades de la subsistencia propia y familiar.
El antigüo pescador (ahora trabajador autónomo)no puede vivir como en el cuento, tendra que dejarse la piel y aceptar que vivira miserablemente,y que, cuando crea que ya ha acabado de pagar al banco la factura de la nevera, tendra que cambiar la barca que se ha quedado vieja. Lo más probable es que este autónomo acabe trabajando como subcontrata de alguna empresa de pesca que para ahorrar costes y riesgos ni siquiera contrate a sus trabajadores encubiertos.
El autonomo (que a partir de ahora se llamara subcontrata de la pesca) deberia saber que este mundo es una gran sociedad industrial donde la artesia no tiene razon de ser.
pobre pescador y pobres de nosotros

1 comentario:

Anónimo dijo...

la palabra "antigüo" ha sido escrita incorrectamente, ya que no necesita diéresis, por no tratarse de las sílabas "güe", "güi", cuyo sonido "u" deba pronunciarse.